Por Carlos C. García - Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
No voy a ocultar mi satisfacción por lo ocurrido el 30 de octubre en Nueva York. La Administración de Donald Trump pretendía sacar adelante una resolución que consagrara la autonomía bajo soberanía marroquí como única base para el Sáhara Occidental. Contaba con el respaldo de Francia, Reino Unido y otros miembros. Consiguió once votos favorables. Pero no consiguió su objetivo. El veto de Rusia bloqueó un proyecto que Washington había presentado como el camino para cerrar definitivamente una cuestión de descolonización pendiente.
Lo que pretendía EEUU era políticamente inaceptable. No se limitaba a renovar la MINURSO: quería eliminar de su denominación la referencia al referéndum y convertir la propuesta de una de las partes, Marruecos, en el único marco posible. Era un intento de sustituir el derecho de autodeterminación por una solución decidida de antemano.
El Frente POLISARIO desempeñó un papel fundamental. Desde las primeras negociaciones advirtió de que no aceptaría una resolución que impusiera una solución bajo soberanía marroquí. Esa firmeza estuvo acompañada por las movilizaciones en los campamentos de refugiados.
La derrota estadounidense trasciende el pulso Washington-Moscú. Rusia recordó que el Consejo no puede decidir por sí mismo sobre la soberanía del territorio. China, Pakistán y Somalia se abstuvieron, y ni siquiera los once apoyos pudieron presentarse como un reconocimiento colectivo de Rabat.
El fracaso también impidió abrir el proceso de transformación de la MINURSO previsto para 2027.
Marruecos también ha sufrido una derrota política. Durante semanas, su diplomacia confió en que el proyecto estadounidense transformara su autonomía en la referencia obligatoria. No lo consiguió.
Esta jornada también pertenece al pueblo saharaui y al Frente POLISARIO. Después de tantas presiones, el 30 de octubre ha dejado una conclusión contundente: el Sáhara Occidental no se entrega por decreto estadounidense. Su futuro pertenece al pueblo saharaui.