El Mecanismo Nacional de Derechos Humanos documenta las graves violaciones y el deterioro de la salud de los presos de Gdeim Izik en la “Batalla de la Dignidad”
CHAHID EL HAFED._ El Mecanismo Nacional de Coordinación de la Acción en Materia de Derechos Humanos ha publicado un informe exhaustivo que documenta los graves acontecimientos y la evolución de la segunda fase de la “Batalla de la Dignidad” (del 26 de septiembre al 1 de octubre de 2026), protagonizada por nueve presos civiles saharauis del Grupo de Gdeim Izik en huelga de hambre abierta desde el pasado 23 de septiembre.
Según revela el informe, la administración penitenciaria marroquí ha recurrido a una política de escalada basada en la venganza y el castigo colectivo, en medio de un deterioro alarmante del estado de salud de los huelguistas. El documento destaca la resistencia heroica de las familias y activistas en las zonas ocupadas y en la diáspora, así como el creciente movimiento de solidaridad internacional en Europa, América Latina y la sede de Naciones Unidas.
Aislamiento, traslados forzosos e incomunicación
Durante el periodo analizado, las autoridades carcelarias marroquíes impusieron un bloqueo total a los reclusos, privándoles del derecho a comunicarse con el exterior. La organización denuncia episodios de desaparición temporal e incertidumbre sobre el paradero de varios prisioneros, entre ellos Ahmed Sbai, Mohamed Bachir Butenguiza y El Hussein Ez-Zawui.
Asimismo, se impidió de forma arbitraria que las familias de Ahmed Sbai, Hassan Dah y El Hussein Ez-Zawui pudieran visitar a sus allegados en la cárcel de Kenitra, tras haber recorrido más de 1.200 kilómetros de viaje. Ante la falta de información y la negligencia médica deliberada, la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) y la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH) remitieron llamamientos urgentes al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para exigir su intervención inmediata.
Situación crítica de salud y torturas
El informe advierte sobre el estado crítico del preso civil Hassan Dah en la prisión de Ben Guerir, quien ha perdido unos 7 kilogramos de peso y continúa en huelga de hambre tras haber sido víctima de agresiones físicas, desnudamiento forzoso y maltrato durante su traslado el pasado 24 de septiembre. Por su parte, la Liga para la Protección de los Presos Saharauis emitió un comunicado condenando la tortura sistemática y responsabilizando plenamente a la ocupación marroquí de la vida de los detenidos.
Aunque el 1 de octubre las autoridades marroquíes cedieron parcialmente ante la presión familiar e internacional permitiendo visitas restringidas en Kenitra, los testimonios recabados resultan desgarradores:
El Hussein Ez-Zawui: Fue localizado semiparalizado, padeciendo asma y dolores agudos en los riñones y la columna vertebral tras ser recluido en una celda de castigo húmeda e insalubre sin recibir atención médica.
Ahmed Sbai: Presenta una condición de extremo deterioro físico, dificultad para hablar y padece una enfermedad cardíaca crónica sin ningún tipo de seguimiento médico.
El Naama Asfari: Recluido en la prisión de Lodayat (Marrakech), se vio obligado a suspender su huelga de hambre el 30 de septiembre debido al fallo agudo de sus funciones renales, consecuencia de huelgas anteriores.
Violaciones graves del Derecho Internacional
El informe categoriza las prácticas marroquíes como crímenes contra la humanidad y violaciones flagrantes de la legislación internacional, citando el incumplimiento sistemático de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela), la Convención contra la Tortura, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Cuarto Convenio de Ginebra sobre la protección de civiles bajo ocupación. Entre las principales violaciones figuran:
Aislamiento total: Privación de llamadas, radio y visitas.
Traslados arbitrarios y desaparición temporal: Reubicación sin aviso previo a familias o abogados.
Acoso sistemático a los familiares: Exposición a desplazamientos extenuantes de más de 1.200 km para denegarles la entrada.
Negligencia médica intencionada: Falta de asistencia clínica a pacientes con dolencias crónicas graves.
Maltrato físico y psicológico: Esposamiento, agresiones y vejaciones durante los traslados.
Exigencias de los prisioneros civiles saharauis
Los huelguistas ratifican su determinación de mantener la protesta hasta el cumplimiento de sus reivindicaciones legítimas:
Reconocimiento oficial de su estatus legal como presos civiles según el Cuarto Convenio de Ginebra.
Aplicación inmediata de las dictámenes de la ONU, en particular el Dictamen N.º 23/2023 del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y las recomendaciones del Comité contra la Tortura.
Cese inmediato de la negligencia médica, el aislamiento y los traslados arbitrarios.
Acceso sin restricciones ni condiciones previas para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Traslado inmediato a prisiones cercanas a sus familias en el Sahara Occidental ocupado, como paso previo a su liberación definitiva e incondicional.
En sus conclusiones, la Mecánica Nacional reafirma que la firmeza de los presos y sus familias demuestra el fracaso de la represión marroquí, e insta a intensificar la presión diplomática, mediática y de derechos humanos a nivel internacional para salvar la vida de los prisioneros.