Políticos y organizaciones chilenas ante la guerra en el Sahara Occidental

Por: Wilson Pereira Zamorano | Publicado: 14.02.2021

Es curioso que, frente al silencio cómplice de la diplomacia de la derecha, hayan tenido que ser partidos y organizaciones quienes alcen la voz en favor del derecho a la autodeterminación e incluso la existencia del pueblo saharaui. Sin embargo, todos estos apoyos son insuficientes si el gobierno de la derecha insiste en su silencio, que en estos momentos le sirve tanto a Marruecos, y que tanto dañe le hace al último Estado bajo ocupación de África.

La tregua existente entre el Reino de Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) llegó a su fin en octubre pasado, producto del ataque marroquí a los manifestantes saharauis en El Guerguerat, una localidad costera entre Marruecos y Mauritania. Esta situación rápido escaló para convertirse en una guerra abierta, pese a que las autoridades de Rabat niegan oficialmente la existencia de conflicto en el Sahara Occidental. Oficialmente también, la Cancillería de Chile se ha mantenido silenciosa, lo que va de acuerdo con la contradictoria política que se ha llevado en la cuestión saharaui. Hasta el momento el mayor contacto público entre ambos países ha sido la visita a la Municipalidad de Puerto Montt del canciller de la República Árabe Saharaui, Mohamed Salem ULD Salek, en 2014, donde fue recibido por el entonces encargado de la Oficina de Relaciones Internacionales de la comuna.

 

El gobierno de Piñera y la derecha mantienen abiertamente su simpatía por Marruecos, y parece poco probable que haga una declaración en un tema sensible para Rabat. No es menor el hecho de que la primera embajada chilena en dicho país fue abierta en 1977, en plena dictadura, y apenas un año después del asesinato de Orlando Letelier. Inclusive Diego Paulsen, militante de Renovación Nacional y hoy presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, expresó al Parlamento de Marruecos “su solidaridad y apoyo a las operaciones pacíficas y muy exitosas sin derramar sangre ni recurrir a la fuerza militar”.

 

Sin embargo, muchas organizaciones y partidos de Chile si se han posicionado en apoyo claro a la causa de la independencia del pueblo saharaui. Uno de los más activos ha sido el Partido Comunista de Chile, en clara concordancia con su política en favor de la autodeterminación de los pueblos y contra el imperialismo. El PC lideró en enero pasado la carta de diputados y diputadas de izquierda y centroizquierda al ministro de Relaciones Exteriores solicitando que se condenase el ataque de las fuerzas marroquíes contra civiles saharauis. Pese a la carta, nuestra Cancillería no ha tomado medida alguna. Antes, vale la pena considerar que Chile forma parte del Comité de Descolonización, donde precisamente el territorio saharaui sigue considerado como un territorio pendiente de descolonización. Otro que ha sido activo en la defensa de los saharauis ha sido el senador Alejandro Navarro, con solicitudes de oficios para que se realice el reconocimiento de la RASD, y viajes a los campamentos de refugiados saharauis y  los territorios liberados de la RASD.

En la prensa chilena el conflicto ha sido prácticamente ignorado, pese a su duración y extensión en el tiempo, salvo El Clarín, que organizó una conferencia con Ahmed Mulay, embajador saharaui y representante para América Latina y el Caribe de la RASD. La Federación Palestina de Chile no ha tomado una posición oficial, aunque algunos de sus miembros han expresado apoyo público al pueblo saharaui, pues su situación es muy similar a la de Palestina.

 

Otros movimientos chilenos que han expresado públicamente su apoyo a la RASD han sido la Asociación Chilena de Amistad con la RASD, los Socialistas Allendistas, la Fundación Constituyente XXI, la micronación Rino Island y el sindicato Fetracose, todas las cuales han realizado comunicados en apoyo a los saharauis y se han reunido virtualmente con Ahmed Mulay o con otros representantes oficiales saharauis.

 

Es curioso que, frente al silencio cómplice de la diplomacia de la derecha, hayan tenido que ser partidos, organizaciones y hasta una micronación quienes alcen la voz en favor del derecho a la autodeterminación e incluso la existencia del pueblo saharaui. Sin embargo, todos estos apoyos son insuficientes si el gobierno de la derecha insiste en su silencio, que en estos momentos le sirve tanto a Marruecos, y que tanto dañe le hace al último Estado bajo ocupación de África.