Claude Mangin-Asfari expulsada de Marruecos por cuarta vez

París, 17/04/2018 (SPS) - La Asociación de amigos de la República Árabe Saharaui Democrática en Francia informó ayer en un comunicado que que su amiga, “Claude Mangin-Asfari, esposa de uno de los prisioneros políticos saharauis del grupo de Gdeim Izik, desde hace dos años se le viene impidiendo la entrada a Marruecos para ver a su marido, Naama Asfari.”

“La pena y el sentimiento de injusticia le han hecho desafiar la prohibición e intentarlo” y ayer, 16 de abril “tomó un avión, pero por cuarta vez su entrada a Marruecos ha sido rechazada.”, precisa el comunicado.

“Claude Mangin-Asfari siempre ha estado al lado de su marido para defender el derecho del pueblo saharaui a decir en libertad lo que quieren para ellos. Es sin duda ese compromiso lo que el Reino de Marruecos quiere castigar impidiéndole todo contacto con su marido, detenido desde hace 7 años.”, añade el comunicado.

La Asociación de los Amigos de la RASD y todas las asociaciones en Francia y en Europa solidarias con los saharauis o simplemente atentas a la aplicación de un derecho elemental, el derecho de visita de un familiar preso, denuncian esta nueva expulsión y declaran su total apoyo a todas las iniciativas que pueda adoptar la Sra. Mangin-Asfari para poder entrar en la prisión de Kenitra donde se encuentra prisionero su marido.

La asociación recordó que desde que invadió el Sahara Occidental, antiguo Sahara español, el Reino de Marruecos ejerce una cruel represión contra todas las expresiones públicas que se opongan a su ocupación. Esta represión ha tomado múltiples formas desde 1976, desapariciones forzadas, encarcelamientos con o sin juicio, torturas y tratos crueles en las detenciones y en las cárceles. Para la potencia ocupante se trata de impedir toda expresión a favor de la autodeterminación.

 El grupo de prisioneros saharauis de Gdeim Izik, detenidos tras el desmantelamiento, en noviembre de 2010, de este campamento de la libertad, ha sido condenado a penas muy duras (de 20 años a cadena perpetua) a lo largo de dos juicios inquisitoriales, en 2013 y 2017, donde lo único que importaba era su condena política, que debía ser ejemplar. Desde su encarcelamiento, todos mantienen su lucha en el interior de la cárcel y han testificado con valentía, en su juicio, sobre su adhesión al derecho a la autodeterminación y a la independencia del pueblo saharaui.

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