43 días sin comer, 8 días desaparecido: la vida de Naama Asfari pende de un hilo
El Aaiún (Sáhara Occidental)-. La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes informa a la opinión pública local e internacional y a las organizaciones de derechos humanos que ha recibido una preocupante comunicación de la familia del preso civil saharaui Naama Asfari, en la que alertan de la interrupción total de cualquier vía para conocer el paradero de su hijo desde el pasado 13 de julio, sin previo aviso ni justificación legal alguna, en lo que constituye una flagrante violación de todas las garantías jurídicas que amparan el derecho a la comunicación con la familia y la defensa.
Esta incomunicación forzada se produce mientras el preso Naama Asfari continúa en huelga de hambre abierta por cuadragésimo tercer día consecutivo, en un estado de salud extremadamente grave, en condiciones de detención que carecen de los mínimos requisitos de dignidad humana y con privación deliberada de su derecho a contactar con el exterior, incluido el acceso a personal médico independiente, abogados y representantes de organizaciones de derechos humanos.
Ante estos hechos, la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes, denuncia en los términos más enérgicos la política de venganza y represalia ejercida por las autoridades de ocupación marroquíes, a través de la administración penitenciaria, contra el preso civil saharaui Naama Asfari, con el objetivo de someterle a un castigo por sus posturas y su lucha pacífica.
Responsabiliza plena y directamente, jurídica y moralmente, al Estado de ocupación marroquí de la vida de Naama Asfari y de su integridad física y psicológica, y considera que cualquier negligencia en la prestación de atención médica urgente o cualquier deterioro de su estado de salud constituyen un crimen contra la humanidad.
Exige a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas y a sus organismos competentes, en particular al Consejo de Derechos Humanos, a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y al Comité Internacional de la Cruz Roja, una intervención inmediata y urgente para salvar la vida del preso Naama Asfari, esclarecer su paradero, garantizar su visita por médicos independientes, permitir el acceso de su familia y su abogado, y poner fin de inmediato a esta desaparición forzada y a la política de castigo colectivo en las cárceles marroquíes.
El silencio internacional ante estas violaciones sistemáticas constituye complicidad y desprecio por las vidas humanas, y consagra la cultura de impunidad.