MADRID - La Guardia Civil española ha detenido a siete personas, entre ellas marroquíes, en Melilla, sospechosas de pertenecer a una red de tráfico de drogas que introducía hachís de forma clandestina en la ciudad lanzándolo por encima de la valla fronteriza desde Marruecos, informaron el jueves medios españoles.
Esta operación se enmarca en “Remisse”, una investigación que ha confirmado la profesionalización de este tipo de tráfico de drogas mediante el envío de estupefacientes por encima de la valla fronteriza, un método que las fuerzas de seguridad consideran especialmente peligroso debido a la implicación de menores y al riesgo que representa para la seguridad pública.
En el marco de esta operación, los agentes de la Guardia Civil realizaron varios registros domiciliarios durante los cuales se incautaron de 56 kilos de hachís, un coche valorado en 30.000 euros, un taxi, varios patinetes eléctricos, teléfonos móviles y documentos relevantes para la investigación. También detuvieron a siete personas, entre ellas marroquíes.
La organización criminal contactaba con marroquíes que preparaban la droga acondicionándola en paquetes de plástico esféricos y compactos de tamaño medio para facilitar su transporte y posterior detección. Una vez cruzada la frontera, los paquetes eran recogidos por menores que actuaban como correos para el grupo, según se explicó.
Estos menores utilizaban patinetes eléctricos y taxis para transportar el hachís hacia “guarderías”, inmuebles utilizados por la red para ocultar la droga antes de su distribución.
Los jefes de la organización, residentes en Melilla, se encargaban de coordinar los contactos y de determinar con precisión el lugar, la fecha y la hora de cada entrega.
Varios redes de tráfico de drogas han sido desmanteladas en los últimos años en varios países europeos, especialmente en España, en el marco de la lucha contra el tráfico de estupefacientes procedentes de Marruecos, primer productor mundial de hachís y principal fuente de abastecimiento del mercado europeo.