DÜSSELDORF (Alemania) -. La Asociación Europea de Abogados por la Democracia y los Derechos Humanos en el Mundo (ELDH) ha dirigido un llamamiento urgente a los quince miembros del Consejo de Seguridad para que no aprueben en su redacción actual el proyecto de resolución estadounidense sobre el Sáhara Occidental, fechado el 20 de octubre.
En un documento hecho público el 24 de octubre, a una semana de que expire el mandato de la MINURSO el 31 de octubre, la organización alerta de que el texto presenta graves problemas jurídicos que ponen en riesgo el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
El ELDH centra su crítica en tres puntos:
En primer lugar, denuncia el intento de imponer la autonomía bajo soberanía marroquí como única solución viable y base exclusiva de las negociaciones. Recuerda que el Sáhara Occidental es un territorio pendiente de descolonización cuya soberanía marroquí no está establecida conforme al derecho internacional, y que la autonomía no puede ser un resultado impuesto, sino una opción libremente elegida.
En segundo lugar, advierte contra la eliminación de la referencia al referéndum en el nombre y el mandato de la MINURSO. Subraya que la Misión fue creada por la Resolución 690 (1991) dentro del Plan de Arreglo aceptado por las dos partes, Marruecos y el Frente POLISARIO, precisamente para organizar dicho referéndum, y que su no celebración no extingue ese derecho.
En tercer lugar, alerta sobre el intento de debilitar la representación saharaui. Señala que las consultas previstas a la población del territorio, los campamentos de refugiados y la diáspora no pueden desplazar al Frente POLISARIO como interlocutor del proceso de descolonización, condición reconocida por la Asamblea General en su Resolución 34/37 de 1979.
Por último, basándose en su informe de investigación de julio de 2026 "Cincuenta años bajo ocupación", que documenta detenciones arbitrarias, torturas y restricciones de libertades fundamentales, el ELDH reclama que cualquier transformación de la MINURSO en misión política preserve las garantías existentes e incorpore un mecanismo permanente de vigilancia de los derechos humanos.
La organización concluye que una reforma del proceso de la ONU no puede confundirse con la conclusión de una descolonización que sigue pendiente.