Sevilla rinde homenaje a la red solidaria que camina junto al pueblo saharaui desde hace décadas
SEVILLA-. Con motivo del Día del Cooperante, que se conmemora cada 8 de septiembre, la Asociación Provincial de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla quiere rendir homenaje a quienes llevan décadas tejiendo lazos de solidaridad con el pueblo saharaui. Una experiencia que sirve para reconocer también a toda una red de asociaciones, voluntariado, familias de acogida, ayuntamientos y proyectos que ha convertido la cooperación en una relación duradera entre pueblos.
Cada verano, cuando finaliza el programa Vacaciones en Paz y los niños y niñas saharauis regresan a los campamentos de población refugiada, queda detrás una inmensa red de personas que rara vez ocupa titulares. Familias acogedoras, asociaciones locales, coordinadores, voluntarios, ayuntamientos y entidades provinciales hacen posible un programa que es mucho más que una acogida temporal: es una forma de mantener vivo el vínculo entre la sociedad española y el pueblo saharaui.
Desde la Asociación Provincial de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla recuerdan que cooperar no consiste únicamente en enviar ayuda o ejecutar proyectos. Cooperar es también trabajar juntos, compartir responsabilidades, acompañar procesos y construir relaciones entre pueblos. No todas las personas que forman parte de esa red son cooperantes en sentido estricto, pero todas contribuyen a sostener una relación levantada durante décadas.
En el caso saharaui, además, existe una dimensión que España no puede disociar de su propia historia. El Sáhara Occidental estuvo bajo administración española y su proceso de descolonización sigue pendiente. Por ello, la cooperación y la solidaridad con el pueblo saharaui tienen, además de la dimensión humanitaria, una dimensión de responsabilidad histórica.
Durante décadas, la vida en los campamentos de refugiados, los proyectos educativos y sanitarios, los hermanamientos, Vacaciones en Paz y las iniciativas culturales han tejido una relación intergeneracional. Muchas personas que comenzaron participando en una acción solidaria puntual acabaron estableciendo vínculos personales y familiares con el pueblo saharaui que han perdurado durante años.
Y quizá sea eso lo que conviene recordar hoy: la cooperación no es solo lo que se entrega. Es también lo que se aprende, lo que se comparte y los vínculos que permanecen cuando termina un proyecto o una campaña.
En un momento en el que resurgen discursos que levantan muros entre personas, alimentan el miedo y utilizan a quienes migran o buscan refugio como instrumento de confrontación, esa red de solidaridad defiende algo mucho más sencillo y necesario: conocerse, acompañarse y construir convivencia también es construir paz.
Hoy, 8 de septiembre, nuestro reconocimiento a quienes trabajan cada día junto al pueblo saharaui, desde los campamentos, desde las asociaciones y desde tantos pueblos y ciudades de España.