Naciones Unidas - Países de África y Asia reclamaron ante la ONU el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y subrayaron la responsabilidad de la organización en la descolonización del Sahara Occidental.
Durante el periodo de sesiones del Comité Especial de Descolonización —Comité de los 24—, iniciado el lunes en Nueva York, Namibia afirmó que el Comité “sigue siendo esencial” para lograr la autodeterminación de los 17 territorios pendientes, entre ellos la República Árabe Saharaui Democrática. Señaló que el Sahara Occidental lleva más de 50 años “bajo ocupación” de Marruecos, que desde noviembre de 1975 ha asentado a “cientos de miles de marroquíes” en el territorio, pese al dictamen de octubre de 1975 que niega derechos de soberanía marroquí sobre la zona.
Recordó que el caso sigue siendo de descolonización conforme a la resolución 1514 de la Asamblea General.
La nación hermana de Namibia reafirmó la necesidad de una solución política duradera y mutuamente aceptable.
Por su parte Timor-Leste señaló que concede “máxima importancia” a la descolonización por su propia historia.
En ese sentido explicó que el Sahara Occidental sigue en la lista de territorios pendientes y que su pueblo mantiene un derecho “inalienable” a decidir su futuro político. Reafirmó que la autodeterminación “debe constituir el elemento central” de cualquier solución y “no puede ser sustituida”.
Saludó los esfuerzos del Secretario General y de su Enviado Personal, Staffan de Mistura, para alcanzar una solución política pacífica, justa y duradera. Alentó a participar “de buena fe” en el proceso de la ONU y sostuvo que el diálogo “debe servir a la realización del derecho a la autodeterminación, no sustituirlo”.
Concluyó que la ONU tiene una “responsabilidad histórica y jurídica” para completar la descolonización y debe actuar “con renovada determinación”.
Irán reafirmó la “responsabilidad permanente” de la ONU hacia el pueblo saharaui y sostuvo que sus aspiraciones “deben guiar todos los esfuerzos” para determinar su estatus político, conforme al marco de la ONU y la legalidad internacional. Subrayó que es “esencial involucrar activamente” al pueblo saharaui y verificar sus opiniones “con claridad”, según las resoluciones pertinentes, para que su futuro se defina por su libre voluntad “sin influencia de consideraciones políticas externas”.
Finalmente, alentó la cooperación con la ONU para apoyar el proceso político y elogió la labor del Secretario General y de su Enviado Personal, cuyo papel consideró “de gran importancia” para facilitar el diálogo hacia una solución política justa, duradera, integral y aceptable para las partes, “en consonancia con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.