Ginebra (Suiza), 20 de mayo de 2026 (SPS) – El Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura (CAT) anunció el miércoles que ha constatado una vez más que Marruecos violó los derechos de los presos saharauis del Grupo del Campamento de Gdeim Izik, destacando que ha habido “un patrón sistemático de detenciones arbitrarias, el uso de la tortura y confesiones obtenidas bajo coacción durante los juicios, tras revisar cuatro nuevas denuncias relacionadas con el Campamento, que fue atacado en 2010 cerca de la ciudad ocupada de El Aaiún.
Según las denuncias, los detenidos fueron sometidos a métodos brutales durante su detención e interrogatorio, incluyendo palizas severas, quemaduras con cigarrillos, amenazas de violación, suspensión prolongada en posición de “pollo asado”, tortura mediante golpes en las plantas de los pies con una barra de hierro (falaga), aislamiento, privación de alimentos y atención médica, e impedimento de acceso a abogados o familiares”.
El Sr. Peter Vedel Kissing, Vicepresidente del Comité, declaró que “estos cuatro casos, junto con otros seis casos similares anteriores, apuntan a un problema estructural en la gestión de los casos de Gdeim Izik por parte de Marruecos”. El responsable onusino añadió que, “cuando se plantean repetidamente denuncias de tortura y se ignoran, seguidas de condenas basadas en declaraciones controvertidas, se pone en peligro la prohibición absoluta de la tortura”.
El Comité también reveló que “las autoridades judiciales marroquíes, incluyendo al juez instructor y al fiscal, se negaron a registrar o investigar las denuncias de tortura, incluyendo la orden de realizar exámenes médicos”, destacando que “solo seis años después, el Presidente del Tribunal de Apelación de Rabat ordenó exámenes médicos, pero estos no se llevaron a cabo de conformidad con el Protocolo de Estambul”. “Estas confesiones, obtenidas bajo tortura, se utilizaron posteriormente como prueba principal en juicios militares y civiles, lo que condujo a la condena de los cuatro denunciantes, quienes recibieron cadena perpetua (dos) y condenas de 25 años (dos)”, señala el informe.
Por último, el Comité de la ONU instó a Marruecos a realizar investigaciones inmediatas, imparciales y exhaustivas sobre las denuncias de tortura, exigir responsabilidades a los culpables de estas violaciones, proporcionar a los denunciantes una indemnización justa y adecuada, y reintegrar a las víctimas a sus hogares, para luego solicitar la rehabilitación de las víctimas, seguida de la revisión y anulación de las condenas dictadas en su contra, de conformidad con la legislación local, garantizando que ni ellos, ni sus familias, ni sus abogados sufrieran represalias. (SPS)