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SPS 20.09.04
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Bir Lehlu,
20/09/2004 (SPS) El Presidente de la República
Saharaui, Mohamed Abdelaziz, dirigió este lunes un mensaje de
felicitación a su homólogo sudafricano, Thabo Mbeki,
estimando que la iniciativa de reconocer a la RASD y establecer
relaciones diplomáticas entre les dos países no
dejará de acentuar la presión internacional sobre
Marruecos para que acceda a ponerse de acuerdo con la legalidad
internacional y a que se organice un referéndum de
autodeterminación para el pueblo saharaui. Este es el texto
completo del mensaje, traducido del inglés por SPS.
“S. E. Sr. Thabo Mbeki,
Presidente de la República
Sudafricana.
Excelencia,
En nombre del
pueblo y del Gobierno de la República Árabe Saharaui
Democrática y en el mío propio, quisiera dirigir a
vuestra excelencia y al pueblo hermano de la República
Sudafricana mis saludos más sinceros y mis mejores deseos.
Excelencia,
Todos los
pueblos del mundo han contemplado siempre con la mayor
admiración y orgullo la lucha heroica y resuelta que el pueblo
de Sudáfrica libró, bajo la enseña del Congreso
Nacional Africano (ANC), contra la segregación y contra todas
las formas de opresión que desposeían a todo un pueblo de
sus derechos fundamentales a la autodeterminación, la libertad y
la dignidad.
Para el pueblo saharaui, la espléndida victoria de
Sudáfrica constituyo no sólo el final de una
página sombría de la historia contemporánea de
vuestro país, sino también un triunfo de la justicia y de
los ideales de la libertad y la democracia en el mundo.
Siendo una potencia política y económica,
Sudáfrica ha desempeñado un gran papel a nivel
continental, lo que ha dado con justicia al país, bajo vuestra
sabia dirección, una posición de líder en el
paisaje africano e internacional. El país ha ido avanzando
constantemente en el progreso y la prosperidad, dando el ejemplo
extraordinario de una “nación arco iris” en la que todas las
diversidades raciales, las diferencias religiosas, étnicas y
culturales coexisten en un clima de democracia y de respeto por los
derechos fundamentales del hombre. Todos esos enormes esfuerzos han
sido siempre guiados por un apego inmutable a los principios sagrados y
a los nobles valores por los que los sudafricanos convencidos
sacrificaron sus vidas, guiados por el símbolo de la libertad,
Nelson Mandela.
La constitución de la Unión Africana (UA), de la que la
cumbre de Durban fue un punto notable, es uno de los avances más
importantes en la historia contemporánea de nuestro continente,
que ciertamente contribuirá a la realización de las
aspiraciones de nuestros pueblos a la libertad, al desarrollo, la paz y
la estabilidad.
A pesar de que la sombría fecha del 31 de octubre de 1975, en
que comienza la ocupación militar marroquí de nuestro
país, ha provocado una tragedia humana sin precedentes en
África, cuyas consecuencias siguen existiendo. Y a pesar de que
la mitad de nuestro pueblo sigue viviendo en exilio en los campamentos
de refugiados, mientras que otra mitad ha sido sometida al yugo de la
ocupación en los territorios ocupados del Sáhara
Occidental, el pueblo saharaui seguirá siempre unido a sus
legítimas aspiraciones, sacando su inspiración de las
luchas mantenidas por otros pueblos, especialmente la heroica lucha del
pueblo de Sudáfrica.
La ocupación marroquí del Sáhara Occidental era
una flagrante y peligrosa violación de la legalidad
internacional y una utilización ilegal de la fuerza, un hecho
que ha sido ampliamente condenado y que empuja a la comunidad
internacional a afirmar su posición de principio de no reconocer
la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental
ocupado. Esta posición sigue firmemente apoyada sobre el parecer
consultivo publica do por el Tribunal Internacional de Justicia en
octubre de 1975, y por el veredicto de la Oficina de Asuntos
Jurídicos de las Naciones Unidas publicado en febrero del 2002,
así como por el rechazo de la comunidad internacional a mantener
con Marruecos relaciones comerciales fuera de sus fronteras
internacionalmente reconocidas, como expresó claramente el
representante de Comercio de Estados Unidos el pasado mes de julio.
Desde los años 60, la ONU ha reiterado incansablemente en
sus resoluciones sucesivas que el asunto del Sáhara Occidental
es un problema de descolonización inacabado, que debe ser
solucionado a través de un referéndum de
autodeterminación del pueblo saharaui, testimoniando así
lo legítimo de la lucha mantenida por nuestro pueblo por su
derecho a la libertad y a la independencia.
Excelencia,
Permítame recordar los incansables esfuerzos desplegados por la
Organización de la Unidad Africana (OUA) a este respecto. Como
sabe, la OUA siempre desempeñó un papel decisivo en la
solución de conflictos, el alto el fuego en las guerras y la
descolonización satisfactoria del continente. La admisión
en su seno de la República Árabe Saharaui
Democrática en 1984, en cuanto miembro 51, fue una fuerte
señal del apego de África a la legalidad internacional y
a los principios confirmados en la carta de la OUA, especialmente los
ligados al derecho de autodeterminación y al escrupuloso respeto
de las fronteras coloniales.
Fue igualmente una vigorosa expresión de la denuncia hecha
por África del hecho colonial en el Sáhara Occidental, en
cuanto ocupación militar ilegal.
Es de recordar igualmente que son los enormes esfuerzos emprendidos por
la OUA y su perseverancia los que han creado las bases del plan de
arreglo ONU / UA, que ha sido firmado por las dos partes en conflicto,
Marruecos y el Frente Polisario, en 1988, y más tarde aprobado
por el Consejo de Seguridad en 1990.
Excelencia,
Como todas las
naciones del mundo, hemos esperado que la aceptación por
Marruecos de las disposiciones del plan de arreglo estaban favorecidos
por una buena intención y una verdadera voluntad de llevar a
término el plan, es decir con el referéndum de
autodeterminación, a través del cual el pueblo saharaui
tendría la oportunidad de escoger entre la independencia y la
integración en el reino de Marruecos.
Fue esa esperanza la que nos llevó, a lo largo de los trece
últimos años, a cooperar de manera constructiva con las
Naciones Unidas y otorgar una serie de concesiones, que a
continuación permitieron a la Comisión de
Identificación realizar en el año 200 la lista temporal
de personas autorizadas a votar en el referéndum.
A pesar de todo ello, y contrariamente a su compromiso con los
términos del plan de arreglo y a los acuerdos de Houston, que
fueron concluidos entre nosotros y Marruecos bajo los auspicios del
señor James Baker III, entonces Enviado Personal del Secretario
General de la ONU para el Sáhara Occidental, el Gobierno
marroquí extrañó a todos con un giro inesperado de
su posición, que se manifestó en una actitud de
obstrucción y retraso. Desafiando las advertencias del Consejo
de Seguridad, se enfrentó con los protocolos ligados al proceso
de apelación, que habían sido concluidos bajo la
égida de Naciones Unidas, sumergiendo a la Comisión de
Identificación de la ONU con una interminable lista de falsos
recursos.
Como consecuencia, desde entonces el mundo ha sido testigo de la falta
de voluntad política por parte de Marruecos y de su
menosprecio hacia los principios del plan de arreglo ONU / UA,
especialmente los que van unidos al respeto del derecho de nuestro
pueblo a la autodeterminación y la independencia.
Pese a ello, hemos seguido cooperando con el Secretario General de la
ONU y su antiguo Enviado Personal. Fue en esa óptica de
continua cooperación y de buena voluntad como aceptamos el
último plan propuesto por James Baker III, que fue aprobado de
forma unánime por el Consejo de Seguridad en su
resolución 1495. Nuestra posición ha sido incitada por
nuestra esperanza de que el régimen marroquí se
pondría en conformidad con la legalidad internacional, y fue
también una expresión de nuestra voluntad de establecer
la paz en la región culminando la descolonización del
Sáhara Occidental.
Como quedó avanzado en la respuesta del ministro de Exteriores
marroquí el 9 de abril de 2004 y en las declaraciones del mismo
rey en varias ocasiones, la actual posición marroquí
respecto al “plan de paz para la autodeterminación del pueblo
del Sáhara Occidental” parece diferenciarse muy poco de la
posición oficial marroquí tomada anteriormente en cuanto
al plan de arreglo ONU / UA y a los acuerdos de Houston. Esta vez,
Marruecos ha declarado abiertamente su separación del
procedimiento de paz, tanto como su rechazo de todo plan de arreglo que
no concretice su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.
Esta actitud arrogante e irresponsable muestra claramente la
elección de Marruecos de darle la espalda a la carta de la ONU y
a las resoluciones del Consejo de Seguridad, exponiendo así su
menosprecio hacia la comunidad internacional y ante los principios de
la autodeterminación y la descolonización.
Expresando nuestro gran malestar por la dimisión del Sr. James
Baker de su puesto de Enviado Personal del Secretario General de la
ONU para el Sáhara Occidental, esperamos que la comunidad
internacional tome todas las medidas requeridas para ejercer la
necesaria presión sobre el Gobierno marroquí con el fin
de hacerle respetar la legalidad, internacional. Es claramente
injustificable que se permita que la voluntad de una potencia
expansionista y colonial como es el reino de Marruecos se imponga a la
voluntad colectiva, legítima y clara de la comunidad
internacional.
Esta nueva actitud marroquí testimonia lo que ya habíamos
expresado anteriormente cuando el presidente Nelson Mandela
escogió no seguir adelante con la decisión de reconocer a
la RASD, porque sabíamos que el argumento expuesto por Marruecos
en ese momento no era más que una maniobra que pretendía
evitar el proceso de identificación. Sin embargo, los
años que siguieron revelaron claramente las buenas intenciones
del Gobierno sudafricano en la búsqueda de una solución
justa al conflicto conforme a la legalidad internacional y a los
principios contenidos en las cartas de la ONU y la OUA y en la Ley
Constitutiva de la Unión Africana, una solución que
contribuiría a promover la paz y la estabilidad en nuestro
continente.
La buena intención con la que nuestro país ha respondido
a las sugerencias avanzadas por otras partes, sobre todo por Marruecos,
y vuestros nobles esfuerzos no merecen de ninguna manera esta
reacción tan decepcionante del Gobierno
marroquí.
Excelencia,
Vuestra histórica y valiente decisión de anunciar
oficialmente el reconocimiento por la República Sudafricana de
la República Árabe Saharaui Democrática y el
establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos
países al nivel de embajadores es una decisión
lógica y conforme con vuestro talante de miembro de la
Unión Africana, que asume la descolonización como una de
sus primeras prioridades. Está de acuerdo también con
vuestra historia, valores y principios y con la lógica de los
hechos, y no constituye en modo alguno una nota discordante los
esfuerzos internacionales por resolver el conflicto del Sáhara
Occidental, dado que la parte saharaui ha expresado ya su
disponibilidad para poner en práctica el plan de paz de la ONU.
Este reconocimiento constituye igualmente un acto de defensa
legítima de la República Árabe Saharaui
Democrática, que es el representante legítimo de las
aspiraciones del pueblo saharaui a la libertad y a la independencia,
aspiraciones sagradas para otras naciones en África y en todo el
mundo.
Afirmando nuestro apego al “Plan de Paz para la
autodeterminación del pueblo del Sáhara occidental”
propuesto por James Baker, el Gobierno de la República
Árabe Saharaui Democrática y la dirección del
Frente Polisario quisiera expresar a vuestra Excelencia su plena
disponibilidad para cooperar de manera constructiva con todos los
esfuerzos desplegados por vuestro país con vistas a buscar
juntos, con honradez y franqueza, que se ermita al pueblo saharaui
ejercer su inalienable derecho a la autodeterminación sin
ninguna presión y en condiciones libres, transparente y
democráticas.
Ciertamente, este es el único camino para pone término a
la vergüenza de nuestro continente, una vergüenza simbolizada
por la ocupación de un país africano por otro país
africano en el siglo veintiuno, llegando así a establecer la paz
y la estabilidad en el Magreb de forma que la región pueda
embarcarse de forma sólida en su camino de desarrollo siguiendo
el ejemplo de otras regiones africanas.
Confiamos enteramente en que esta iniciativa, particularmente
importante, va a conducirnos a todos hacia una nueva era de refuerzo y
de diversificación de las relaciones de amistad y de
cooperación ya existente entre nuestros dos pueblos hermanos y
nuestros dos países, en beneficio de la paz y del progreso de
nuestro continente y del mundo entero.
Le ruego que acepte, Excelencia, la expresión de mi más
alta consideración.
S.E. Sr. Mohamed Abdelaziz,
Presidente de la República
Árabe Saharaui Democrática,
Secretario General del Frente Polisario”
(SPS)
060/090/100 201100 SEPT. 04 SPS