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Edicion en castellano, original francés

SPS
RASD/MARRUECOS/ESPAÑA
El Frente Polisario llama al Rey Juan Carlos para convencer Marruecos a respetar la legalidad internacional


17.01.05


Bir Lehlou, 17/01/05 (SPS) El Presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, ha llamado este domingo al Rey Juan Carlos de España para convencer Marruecos a que se conforme con la legalidad intenacional, estimando que "España y su Rey pueden desempeñar un rol honesto y constructivo a favor de una paz justa y autentica" en el Sahara Occidental.

En una carta dirigida al soberano español, con motivo de su visita este lunes a Marruecos, Mohamed Abdelaziz ha indicado que el pueblo saharaui continuará cooperando con la communidad internacional "para que la legalidad internacional representada por el Plan de arreglo o por el Plan Baker sea respetada y llevada a cabo de forma efectiva".
Por otro lado, "España no debe ser utilizada hoy, a través de medios directos o indirectos, como globo sonda de soluciones en falso o como escudo para la continuación de una posición intransigente", añadió el Presidente.
Este es el texto completo de la Carta, recibida por SPS:


"Carta abierta a su Majestad Don Juan Carlos I, Rey de España


Bir Lehlu, 17 de enero 2005
Majestad,

La visita de Estado que emprende a Marruecos tiene lugar en un momento particularmente sensible para el presente y el futuro de la región Noroccidental africana.

Esta región, de la que el pueblo saharaui y sus legitimas reivindicaciones nacionales respaldadas por una indiscutible legalidad internacional son una componente esencial e ineludible, fue y sigue siendo una región amenazada por un anacrónico expansionismo que hizo de la agresión directa a los pueblos vecinos el remedio a las crisis internas del régimen político y una constante de su visión geopolítica.

La llamada Marcha Verde por la que Maruecos decidió, por un acto de fuerza brutal que se prolonga hasta nuestros días, intentar anular el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia que le reconocen todas las instancias internacionales, es por ahora la manifestación mas reciente de dicho expansionismo erigido en política de Estado, política en la que, desgraciadamente, España contribuyó de manera decidida y determinante en su perpetración y ejecución a través de la firma de los Acuerdos ilegales de Madrid de 14 de noviembre de 1975.

El comportamiento y actitudes adoptadas por la monarquía marroquí desde su acceso a la independencia formal en 1956 respecto a sus vecinos ha sido el factor esencial que introdujo por medio del recurso ilegal a la guerra una prolongada etapa de tensión, inestabilidad y desconfianza en nuestra región que repercutió gravemente en el desarrollo de sus componentes individuales e impide hoy día la realización del sueño unitario del que el pueblo saharaui es un defensor convencido.

Toda nación civilizada regida por un sistema democrático, como el que define la España de la Monarquía parlamentaria, asentada y firmemente consolidada por su apego y defensa de valores democráticos que emanan de la soberanía popular, debe escudriñar su pasado y este ejercicio requiere de España y de su Rey, la asunción plena de las responsabilidades y obligaciones que no pudo o no supo asumir en el Sahara occidental en calidad de Potencia colonial.

El conflicto del Sahara occidental, que tantas tragedias impuso al pueblo saharaui, fue ciertamente desencadenado por el Reino marroquí, pero difícilmente hubiera decidido franquear los limites de la legalidad internacional si no hubiese tenido lugar previamente la decisión española de renunciar a sus compromisos y obligaciones respecto al descolonización del Territorio, decisión agravada por el hecho históricamente documentado de haber discutido en detalle el precio a cobrar por la transacción simbolizada por los tristemente celebres acuerdos tripartitos de Madrid.

Debido a ello, sobre las espaldas de Marruecos y de España recae indudablemente la corresponsabilidad de la tragedia ocurrida en el Sahara occidental.

Si, a pesar de los loables esfuerzos llevados a cabo por la Comunidad internacional para el logro de una solución justa y pacifica del conflicto saharaui-marroqui, Marruecos sigue obstinado en la continuación de una aventura colonial constitutiva de lo que puede ser llamado crimen internacional en el Sahara occidental, donde se violan a diario los derechos humanos y se ofrecen sus riquezas al mejor postor, el Reino constitucional de la España democrática, liberada de las taras del pasado domestico, no debe dejar que esta nueva ocasión que representa la visita de Estado de Vuestra Majestad al Reino de Maruecos sea utilizada de forma directa o indirecta para ayudar a consolidar intenciones de cierre en falso de una profunda herida causada tanto al pueblo saharaui como al propio prestigio y credibilidad internacional de la España democrática.

España, bajo el impulso de la Corona, y teniendo en cuenta tanto la opinión nacional como la legalidad internacional, puede y debe jugar un rol positivo en el advenimiento de la paz y de la justicia en el Magreb como conjunto y socio geoestratégico de la Europa mediterránea. El desarrollo democrático y económico del mismo no es posible sin el pleno reconocimiento del derecho de los pueblos a elegir democráticamente sus gobernantes. Y la paz no es posible sin el reconocimiento y respeto al derecho ajeno, al derecho de los pueblos sometidos a una ocupación extranjera a la libre determinación.

No es contrario a los hechos sostener que en el Marruecos que Vuestra Majestad se dispone a visitar no se respetan ni lo uno ni lo otro. Si lo primero incumbe exclusivamente al pueblo marroquí juzgar sus parámetros y limites, lo segundo incumbe, interesa y preocupa al pueblo saharaui, a la Comunidad internacional, y por consiguiente a la España de la Monarquía parlamentaria que Vuestra Majestad representa.

El pueblo saharaui ha hecho todo lo que tenia que hacer para facilitar la puesta en marcha de las resoluciones pertinentes del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas que, a través del Plan de arreglo o del Plan Baker, instan a Marruecos a que respete la legalidad internacional y coopere con la Comunidad internacional a fin de que ésta pueda organizar en el Sahara occidental un referéndum de autodeterminación que permita al pueblo saharaui, elegir de forma pacifica y democrática, su destino. El Reino de Marruecos así como España, desde su posición particular de miembro del grupo de amigos del Secretario general de la ONU y mas recientemente del Consejo de seguridad, habían aceptado esta vía de solución, fuera o contra de la cual, todo intento de resolución del conflicto no seria mas que una lamentable perdida de tiempo y de energías sin posibilidad de llegar lejos.

Vuestra Majestad realiza su segunda visita de Estado a Marruecos. Han pasado mas de veinticinco años desde la realización la primera. El contexto regional e internacional ha conocido cambios profundos. La posición marroquí en la cuestión del Sahara occidental había evolucionado de forma sensible en la dirección correcta durante el reinado de Hassan II. Hubo serias posibilidades, fortalecidas por el trabajo invertido por James Baker, de llegar al final del túnel.

Mas, los nuevos dirigentes marroquíes han frustrado dicha perspectiva, faltando gravemente al compromiso adquirido y heredado. La evolución positiva ha sido, de forma inexplicable y sorprendente, reemplazada por una posición irracional e intransigente que, de continuar no puede conducir sino al agravamiento de los problemas y urgencias internos y al conflicto abierto.

España no debe ser utilizada hoy, a través de medios directos o indirectos, como globo sonda de soluciones en falso o como escudo para la continuación de una posición intransigente sin porvenir que algunos intentan justificar en bases a conceptos y teorías sobre la seguridad de un trono que no son mas que pretextos para que la Comunidad internacional aplique dos pesos y dos medidas sobre el valor de la legalidad internacional.

A todos los pueblos de esta región, y al saharaui tal vez mas que nadie, nos interesa la seguridad y estabilidad bien entendidas de todas sus componentes, incluido Marruecos. Y hemos estado y seguimos estando dispuestos a dar en la medida en que todos den , en primer lugar Marruecos, para que la noción y el goce de la estabilidad y seguridad no se realice en detrimento de derechos fundamentales en contra de los cuales ninguna paz puede ser duradera. A Europa y al mundo, y por consiguiente a España, les debe interesar dicha paz, fuente por antonomasia de una estabilidad permanente. No obstante el precio que exige el reino de Marruecos para su “concepto” de la seguridad es algo que minaría los fundamentos de la paz y de la estabilidad de todos los componentes de la región.

España, a través de su Rey, puede jugar un rol de catalizador e impulsor de los esfuerzos llevados hasta ahora por la Comunidad internacional, no para reemplazarlos por ideas de corto vuelo que no tienen ningún futuro, sino para que la legalidad internacional representada por el Plan de arreglo o por el Plan Baker sea respetada y llevada a cabo de forma efectiva. A ello le instamos.

Esta es la única vía posible, de todas las habidas y por haber, exploradas directa o indirectamente, que tiene el irremplazable merito de haber sido elaborada por las Naciones Unidas. Es la vía política mas segura para llegar a una paz definitiva que contribuya no solo a la disminución del numero de pateras y del grado de amenazas a la seguridad regional y colectiva, sino también al inicio de una nueva era de prosperidad y fraternidad magrebinas, cuyos primeros beneficiarios serán los pueblos saharaui y marroquí.

España y sus vecinos mas directos de Europa no pueden seguir alimentando la ilusión de que la intransigencia y la confrontación con la legalidad internacional que exhibe hoy Marruecos pueden aportarle a este pais dividendos políticos y estratégicos.

España y su Rey pueden desempeñar un rol honesto y constructivo a favor de una paz justa y autentica. Es mas, creemos que esa es una responsabilidad justificada por las abdicaciones y renuncias del pasado que tanto daño hicieron al pueblo saharaui y a la paz y convivencia regionales.

La monarquía española representada por el Rey Juan Carlos I ha sabido jugar en diferentes momentos y a través de múltiples medios, un papel eficaz al servicio de la democracia, de la paz y de la justicia a nivel internacional. El Sahara occidental, es todavía el reflejo de una responsabilidad pendiente para el advenimiento de una paz duradera que puede y debe llegar.

El pueblo saharaui alberga la confianza en la democracia española a fin de que la herida del pasado sea subsanada tanto en la forma como en el fondo y de que este su Viaje a Marruecos sirva para ese propósito moral y políticamente inaplazable.

Altas consideraciones
Mohamed Abdelaziz
Secretario general del F. POLISARIO
Presidente de la República Saharaui". (SPS)

060/090/100 170100 JAN 05 SPS

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