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SPS 16.07.04
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SPS
RASD/USA/MEDIOS
Apoyado por Francia y tolerado por Estados Unidos, Marruecos sigue
burlándose de la legalidad internacional, critica David Keene
Washington, 16/07/04 (SPS) El presidente de la Unión de
Conservadores norteamericana, la mayor organización de la
derecha estadounidense, considera que la intransigencia marroquí
ante la voluntad de la comunidad internacional en el conflicto del
Sáhara Occidental, es consecuencia del apoyo francés a
las tesis coloniales de Rabat, y de la pasividad norteamericana ante
las prácticas insolentes de ese país, que quiere ganarse
el título de "última potencia colonial del continente
africano".
En su crónica del 13 de julio en la página web del
Congreso norteamericano, "The Hill", Mr. Keene ha expuesto su
visión de la lucha y los legítimos derechos del pueblo
saharaui, exponiendo la experiencia de éste ante las instancias
internacionales, que han fracasado hasta ahora para hacer respetar sus
decisiones relativas al proceso de descolonización del
Sáhara Occidental, y considerando que el apoyo incondicional de
Francia a Marruecos y la pasividad de EE UU son los principales pilares
de la arrogancia y la intransigencia marroquí.
Estados Unidos, que
se quiere defensor de la democracia y la libertad, no se mueve apenas
ante las prácticas ilegales de Marruecos en el Sáhara
occidental, mientras que Francia, eterno pretendido guardián de
la legalidad internacional, no deja de pisotear las resoluciones de la
comunidad internacional relativas a este territorio, indica.
Esta es la
traducción al español del texto original inglés :
Fuente THE HILL
"
David Keene
Opinión de la Derecha 13.07.04
Desertar el Plan Baker
Al presidente Bush le
gusta hablar de promoción de la democracia en el mundo
árabe, pero hace poco a favor de los musulmanes pro-occidentales
del Sáhara Occidental, pese a que el futuro de éstos
está en sus manos.
En caso de que usted
no tenga un conocimiento amplio de la desesperada situación de
este pueblo, ¡no será el único! El pueblo saharaui
ha tenido que sufrir los periplos de los campamentos de refugiados al
norte argelino durante aproximadamente 30 años, y seguirá
así hasta que los Estados Unidos decidan de dejar mano libre en
el territorio al gobierno marroquí, que invadió y puso
bajo su control el país en el momento en que España,
hasta entonces potencia colonial, se preparaba a dar su libertad a los
saharauis en los años 70. Por mi parte, y después de
haber podido visitar los campamentos de refugiados saharauis, yo
diría que este pueblo sobrevive en las condiciones más
duras.
Los saharauis han
intentado resistir a los marroquíes, solamente unos centenares
de entre ellos han sido obligados a huir hacia Argelia ante los ataques
de un ejército equipado de armas norteamericanas, resuelto a
invadir su territorio. Ahora, más de 300.000 saharauis viven
como pueden, imposibilitados de ver a sus familias y su patria.
Sabiendo que son
incapaces de batir a Marruecos sobre el terreno, los saharauis
tenían varias opciones para luchar. Hubieran podido escoger el
terrorismo, rendirse o volverse hacia la comunidad internacional.
Ingenuamente quizá, han escogido el último recurso y se
han dirigido a Naciones Unidas y al Tribunal Internacional pidiendo
justicia.
Durante este tiempo,
han instaurado una democracia que garantiza la igualdad de derechos a
los hombres y las mujeres, han educado a sus hijos y le han dado
pruebas a todo el mundo de que quieren vivir en paz con sus vecinos.
Varios congresistas de Estados Unidos son amigos de los saharauis,
entre ellos los senadores Jim Inhofe (R-Oklahoma), Edward Kennedy
(D-Massachussets.), los republicanos Joe Pitts (R-Pasadena), Mark Green
(R-Wisconsin) y Donald Payne (D-Nueva York), sólo que son pocos
entre ellos y quizá nadie de la administración Bush
ha compartido sus penas.
Todo el mundo
está de acuerdo en que la causa de los saharauis es justa, el
tribunal Internacional de Justicia decidió en 1975 que Marruecos
no tenía ningún derecho sobre la tierra que
invadió, pero el rey de Marruecos ignoró el dictamen y
las Naciones Unidas preconizaron un referéndum a
través del cual el pueblo de la región pueda escoger
vivir bajo la ocupación colonial o nombrar a una élite
nacional a su elección.
Hasta el momento,
Estados Unidos ha permanecido silencioso, mientras que nuestro aliado
marroquí reforzaba su ocupación de la región para
convertirse en la última potencia colonial de todo el continente
africano.
Naturalmente, los
marroquíes declararon públicamente que se adherían
al derecho de los pueblos a la autodeterminación, y para
practicarla lanzaron una marcha de miles de marroquíes para
invadir la región, avanzando lo que debía de ser un voto,
ya que esas gentes debían de tener derecho a participar. Los
saharauis y las Naciones Unidas dudaron ante este insolente intento de
manejar las urnas de voto, pero el antiguo Secretario de Estado
norteamericano, James Baker, fue finalmente designado como enviado
personal para buscar una solución. Así pues, Baker
propuso un plan de compromiso, que concedería bastantes votos a
Marruecos asegurándole la mayoría y sugiriendo un periodo
de autonomía bajo la soberanía marroquí seguido de
un voto para decidir la suerte de la región.
Para sorpresa de
todos, los saharauis aceptaron el "Plan Baker", sabiendo que no pueden
vivir definitivamente en los campamentos de refugiados y creyendo
firmemente que la mayor parte de los votantes marroquíes
podrían escoger vivir libremente antes de seguir bajo el poder
de su rey. En cuanto a Rabat, rechazó inmediatamente el plan,
anunciando que nunca aceptaría un arreglo que incluyera la
posible pérdida del territorio de que se apoderó.
Resultados : que las
Naciones unidas se encontraron desarmadas, y James Baker
dimitió. Mientras que realmente, el único aliado
verídico del rey en su intransigencia ante Naciones Unidas sigue
siendo Francia, y es nuestro silencio ante estas prácticas lo
que ha permitido al rey burlarse de la comunidad internacional, ya que
todo el mundo sabe que mientras Mohamed VI tenga a Estados Unidos de su
parte seguirá con su política intransigente.
Durante la reciente
visita del rey a Washington la pasada semana, aparentemente el
presidente Bush evocó el Plan Baker, pero cabe preguntarse si
verdaderamente ha presionado a su invitado. En todo caso, nadie ha
evocado en público el asunto de los saharauis, mientras que se
ha hecho todo a favor de Marruecos, declarándolo "aliado mayor
fuera de la OTAN" y defendiendo el acuerdo de libre cambio EE UU –
Marruecos, pero se ha dejado ver al rey que no tenemos la
intención de hacer nada respecto a su actitud hacia sus
vecinos.
Los saharauis
sólo pueden seguir resistiendo aún, deseando ver el
día en que el presidente norteamericano, que no deja de hablar
de democracia y de justicia, decida venir en su ayuda."
________________
David Keene es presidente de la Unión de Conservadores
Norteamericanos, la mayor organización de la derecha
estadounidense, y asociado en el grupo del lobby Carmen Group, en
Washington. Ha sido presidente de los Jóvenes norteamericanos
por la Libertad en la Universidad de Derecho de Wisconsin, Asistente
Especial del vicepresidente Spiro Agnew, Asistente Ejecutivo senador
neoyorquino Jim Buckley, director de la región sur de la
campaña del presidente Reagan en 1976, director nacional de la
campaña presidencial de George Bush en 1980, y ex-Consejero del
senador Bob Dole.
Mister Keene escribe para "Human Events", "National Review", "The Washington Times" y "The Boston Globe", y es un cronista regular en "The Hill". (SPS)
060/090/000 161035
jul. 04 SPS