Sin noticias del Instituto Cervantes en el Sahara Occidental(prensa)

Jesús Cabaleiro Larrán  PERIODISTAS EN ESPAÑOL,com

El Gobierno español contestó al diputado socialista Odón Elorza en abril de 2017 respecto a una proposición no de ley sobre el Instituto Cervantes y la necesidad “de abrir una antena en la región de Tinduf”[1], que “no hay planes inmediatos” sobre dicha apertura.

Desde entonces, no se ha producido ninguna novedad, salvo la protagonizada por la Asociación Riojana de Amigos del Sahara que anunció, el pasado diciembre de 2017, que dirigiría a los grupos parlamentarios en la Cámara autonómica una propuesta para que el Instituto Cervantes cree una sede “de pequeño tamaño” en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf. Se propone que desde la Cámara riojana se traslade dicho acuerdo, si es aprobado, al Gobierno central.

Como se recordará, existía el compromiso del Instituto Cervantes de abrir una extensión en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, desde que un grupo de escritores españoles solicitó en junio de 2004 que se abriera un aula, petición reiterada en 2010 por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS).

Por su parte, Elorza, en su proposición no de ley solicitaba la apertura de un centro del Instituto Cervantes en los campamentos de Tinduf para favorecer la expansión de la lengua y cultura española entre los refugiados saharauis.

Recordaba en la exposición de motivos de la proposición que el castellano “contó con gran arraigo” en el Sahara Occidental cuando fue colonia española, aunque sufrió un retroceso después de que el territorio pasara a la Administración marroquí en 1975 y llegaran personas de otras zonas de Marruecos, en alusión a los colonos.

Por el contrario, en la respuesta al diputado, sí informó el Gobierno que el consejo de administración del Instituto Cervantes autorizó la creación de una extensión en El Aaiún el 10 de diciembre de 2013.

Posteriormente se negoció y se firmó un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, para que el Cervantes pudiera instalarse en el colegio español La Paz de la capital saharaui.

Su puesta en marcha está pendiente de aprobación por el Comité Ejecutivo de Política Exterior (CEPE). El gasto de adaptación de aulas en el citado colegio no llegará a los 20 000 euros, según la información oficial.

El español, tras el árabe hassanía, es la segunda lengua en la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), y eso a pesar del nulo apoyo del Cervantes que cita en su informe de 2017 a los refugiados saharauis en Argelia, país donde figuran 175 000 nativos en español –cuarto país donde no es lengua oficial y hay más nativos de lengua española- y 48 000 personas con competencia limitada.

Por su parte, el director de la Academia de Idiomas Unamuno en Dajla, el saharaui Brahim Hamedaya ha realizado unas declaraciones en Tenerife donde ha denunciado la “desidia del Gobierno español con la defensa del idioma”. El centro abrió en 2012 y en 2016 es reconocido como oficial por el Instituto Cervantes habiendo pasado ya 360 alumnos por sus aulas.