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Bruselas, 22/03/2007, (SPS) El Ministro
Delegado para Europa, Mohamed Sidati, consideró el martes que "la
autonomía marroquí no sólo es contraria al Derecho Internacional
sino que también viola el alto el fuego", en sus palabras ante la
Delegación del Parlamento Europeo para Relaciones con los Países del
Magreb y la Unión del Magreb Árabe, que organizó una conferencia
sobre el Sáhara Occidental en la sede del Parlamento.
"La pseudo solución propuesta por Marruecos
significa no sólo una violación del consensus internacional
consagrado por las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y
del Consejo de Seguridad, sino también una violación del alto el
fuego que las dos partes – el reino de Marruecos y el Frente
POLISARIO – aceptaron como elemento inseparable del proceso
refrendario, que justificó el envío al Sáhara Occidental de la
MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara
Occidental)", señaló ante los Eurodiputados, embajadores,
personalidades y expertos en Derecho Internacional, de la Comisión
Europea, así como miembros del Comité Belga de Apoyo al Pueblo
Saharaui.
El ministro saharaui encabezaba la delegación
del Frente Polisario que participó en esta conferencia, de la que el
gran ausente fue la delegación marroquí, que optó por la política de
la silla vacía.
Este es el texto completo de sus palabras :
Palabras de Mohamed Sidati, Ministro Delegado
para Europa, ante la Delegación para Relaciones con los Países del
Magreb y la Unión del Magreb Árabe
20.03.07
Nunca se dirá bastante que el conflicto del
Sáhara Occidental es claramente un problema de descolonización, la
solución justa y definitiva del cual depende del ejercicio por el
pueblo saharaui de su derecho inalienable a la autodeterminación, a
través de un referéndum libre y democrático.
Por otra parte, ese derecho está reconocido
por la Carta y las resoluciones de la ONU. A este respecto la ONU,
en cooperación con la Organización de la Unidad Africana (OUA), hoy
Unión Africana, elaboraron en 1991 un plan de arreglo que fue
aprobado por el Consejo de Seguridad (resolución 40/50) y aceptado
por las dos partes en conflicto, el Reino de Marruecos y el Frente
POLISARIO.
La Unión Europea apoyó igualmente el plan de
paz (declaración de la Presidencia en junio 1999).
El Parlamento Europeo hizo lo mismo en la
resolución de 16 de Marzo 2000. Los acuerdos de Houston, concluidos
gracias a la mediación del Sr. James Baker en su calidad de enviado
personal del Secretario General de la ONU, permitieron relanzar la
puesta en aplicación del plan de paz : proclamación del alto el
fuego, llegada de la MINURSO al Sáhara Occidental, operación de
identificación a punto de ser culminada, antes de que Marruecos
diera un frenazo brutal a todo el proceso iniciado. Se emprendieron
nuevos esfuerzos por la ONU que permitieron desembocar en el « plan
de paz para la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental »,
también llamado « Plan Baker ».
Se trata de una laboriosa fórmula de
compromiso que fue aprobada por el Consejo de Seguridad en su
resolución 1495 (2003), aceptada por el Frente POLISARIO, que el
Secretario General de la ONU calificó de solución política óptima.
Marruecos tergiversó, antes de rechazarla con gran sorpresa general
de la Comunidad Internacional.
Marruecos no sólo reniega de los compromisos
internacionales que suscribió tanto en Nueva York como en Houston,
sino lo que es aún más grave, desde ese instante va a dedicarse a
sabotear el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y el
camino que conduce al referéndum, el resultado del cual teme por
encima de todo.
De tal comportamiento de Marruecos se
derivan consecuencias graves, ya que pretende fragilizar, incluso
reducir los esfuerzos desplegados por la Comunidad Internacional, lo
que ensombrece las perspectivas de una solución justa, pacífica y
definitiva del conflicto.
Marruecos mantiene desde entonces una « guerra
de desgaste », campaña tras campaña, para hacer admitir al pueblo
saharaui y a la Comunidad Internacional su ocupación ilegal del
territorio del Sáhara Occidental sobre el que el Tribunal
Internacional de Justicia estableció claramente que no ejerce
ninguna soberanía (TIJ Parecer Jurídico del 16 de Octubre 1975).
Esta verdad histórica y jurídica es
corroborada por el Secretario General de la ONU en su informe al
Consejo de Seguridad (S/2006/249), que recuerda que ningún Estado
del mundo reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara
Occidental. Dicho país tampoco es jurídicamente la potencia
administradora (Opinión legal de 29 de enero 2002 de Hans Corell,
Secretario General Adjunto de la ONU para Asuntos Jurídicos).
La presencia de Marruecos en el Sáhara
Occidental ha sido definida como « una ocupación militar »
(Resolución UNGA 3437). Dicho de otra forma, esta ocupación es
contraria a la legalidad internacional, e infringe los principios y
la Carta de la ONU.
Reafirmado por el Consejo de Seguridad y por
la Asamblea General de la ONU en octubre y en diciembre de 2006, el
derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui sigue siendo más
pertinente que nunca.
Varios países miembros de la Unión Europea han
respaldado la posición de la ONU votando la Resolución de la
Asamblea General que propone « una solución justa y definitiva
mutuamente aceptable que prevea la autodeterminación ».
Es forzoso comprobar hoy que los esfuerzos de
la Comunidad Internacional siguen tropezando con la intransigencia
del Reino de Marruecos, y con su política de anexión por la fuerza
del Sáhara Occidental.
Tras haber renegado de sus compromisos
internacionales y rechazado el Plan Baker, Marruecos da otro paso
más en su escalada, en su conspiración contra los derechos
inalienables del pueblo saharaui, intentando hacer tabla rasa de
todo lo que las Naciones Unidas han realizado hasta este día para la
solución pacífica del conflicto del Sáhara Occidental.
Con un audaz golpe, ahora pretende esquivar la
legalidad internacional, presentando su pseudo solución llamada «
plan de autonomía ».
Se trata de una proposición unilateral, ilegal
y peligrosa, con la cual Marruecos quiere arrancar una renuncia de
la Comunidad Internacional al derecho fundamental del pueblo
saharaui, y por lo tanto un reconocimiento de su hecho consumado en
el Sáhara Occidental, sin satisfacer previamente las exigencias de
la doctrina y de la práctica de las Naciones Unidas en materia de
descolonización.
Denunciamos y rechazamos este proyecto que es
incompatible con el Derecho Internacional, que pone en callejón sin
salida las aspiraciones nacionales del pueblo saharaui, y viola la
legalidad internacional. Desde el punto de vista del Derecho
internacional, el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos,
para que éste se arrogue el derecho de decidir en lugar del pueblo
del lugar.
Sólo el pueblo de dicho territorio puede
decidir sobre el estatuto definitivo del Sáhara Occidental a través
de un referéndum libre y regular.
Por otra parte, ese proyecto marroquí es
peligroso, ya que querer imponer una pseudo solución a un pueblo que
se está resistiendo a la ocupación ilegal marroquí, es correr el
riesgo de acrecentar la tensión y de crear una situación
incontrolable que pondría en peligro la estabilidad del territorio y
de la región, y reduciría las posibilidades de un arreglo justo y
definitivo del conflicto.
No debe perderse de vista que la grotesca
pseudo solución propuesta por Marruecos es portadora de grandes
peligros. Significa no sólo un desafío del consenso internacional,
respaldado por las Resoluciones de la Asamblea General y del Consejo
de Seguridad, sino que significa igualmente una ruptura del alto el
fuego que las dos partes – el Reino de Marruecos y el Frente
POLISARIO – aceptaron como elemento inseparable del proceso
refrendario, que justificó el envío al Sáhara Occidental de la
MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el
Sáhara Occidental).
Es decir que Marruecos juega con fuego, busca
arrastrar al pueblo saharaui y a toda la región a una situación de
tensión extrema, y corre unos riesgos que han sido evitados hasta
ahora, para dar posibilidades a la búsqueda de una paz justa y
duradera. La ocupación del Sáhara Occidental, la denegación de
justicia hecha a su pueblo, se traduce sobre el terreno en una
represión feroz contra la población civil.
Cada día aporta su ración de sufrimiento
y de duelo, de persecución, se suceden los juicios inicuos.
La misma semana pasada, más de 33 personas
fueron heridas por las fuerzas de ocupación marroquí. Cuatro jóvenes
fueron detenidos y torturados, 3 de ellos se encuentran en un grave
estado.
Amnistía Internacional acaba de recordar las
persecuciones de que son víctimas los defensores de los Derechos
Humanos, como Brahim Sabbar y Ahmed Sbai.
La « Cárcel Negra » de siniestra memoria… Sólo
en el año 2006, más de un millar de saharauis (de todas las edades y
categorías sociales) conocieron la cárcel. La tortura se practica
sistemáticamente contra los ciudadanos saharauis a los que se
detiene por el solo motivo de reivindicar pacíficamente el respeto
de sus derechos humanos y los de su pueblo.
Marruecos, para cubrir sus atentados y sus
crímenes, ha acordonado el territorio al que impide el acceso de los
observadores independientes y de la prensa. Por ejemplo el de la
delegación ad hoc del Parlamento Europeo, a la que se le ha impedido
hasta el día de hoy visitar los territorios ilegalmente ocupados, es
la ilustración perfecta de esto… Lo que por otra parte constituye un
insulto a esta institución de la Unión Europea, a los principios y a
los valores fundadores de la misma.
Instituciones, organizaciones defensoras de
los Derechos Humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch,
Freedom House, Organización Mundial contra la Tortura, Reporteros
sin Fronteras, han informado de las violaciones masivas de los
Derechos Humanos perpetradas por Marruecos en el Sáhara Occidental.
En sus dos últimos informes, el Secretario
General de la ONU no ha dejado de recordar su preocupación ante las
graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por Marruecos
en el Sáhara Occidental.
El Alto Comisariado de los Derechos Humanos,
en su informe de misión (15/23 de Mayo y 19 de Junio 2006), da
cuenta de la política de violación sistemática de los Derechos
Humanos mantenida por Marruecos contra la población civil que vive
bajo el yugo de su ocupación, antes de concluir : « como se ha
afirmado en diferentes fora de las Naciones Unidas, el derecho a la
autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental debe ser
garantizado y aplicado sin retraso… como señala más arriba, la
delegación concluyó que las violaciones de los Derechos Humanos, las
preocupaciones hacia el pueblo del Sáhara Occidental… se derivan de
la no aplicación de ese derecho humano fundamental ».
La doctrina de la ONU y sus resoluciones
pertinentes respecto a los territorios no autónomos como el Sáhara
Occidental que es objeto de un proceso de descolonización, es clara.
Afirma la soberanía de los pueblos coloniales
sobre sus recursos naturales. El parecer legal elaborado el 29 de
enero de 2002, por demanda del Consejo de Seguridad, por el
Secretario General Adjunto Dr. Hans Corell, señala el carácter
ilegal de la explotación de los recursos naturales del Sáhara
Occidental. Es decir que el acuerdo de pesca firmado entre la Unión
Europea y el Reino de Marruecos, tras largos debates, es ilegal ya
que incluye las aguas marítimas del Sáhara Occidental, territorio
cuyo estatuto definitivo aún no ha sido determinado.
Por ello el pueblo saharaui, gravemente
lesionado, el Frente POLISARIO y el Gobierno saharaui, van a
continuar solicitando que se revise este acuerdo, con el fin de que
sus firmantes lo revisen y lo pongan de acuerdo con las normas y las
reglas del Derecho Internacional.
La Unión Europea, que tiene responsabilidades
particulares en ello, puede y debe contribuir a una solución justa,
pacífica y definitiva del conflicto en el Sáhara Occidental. Puede
actuar en esta tarea aportando un apoyo resuelto y efectivo a la
ONU, a los esfuerzos que ésta despliega para acceder a una solución
justa, que excluya el unilateralismo y el pisotear el Derecho.
La Unión Europea, en lugar de declaraciones
suavizantes, debe afirmar con fuerza la primacía del corpus de las
resoluciones de la ONU que se refieren el Sáhara Occidental. Esto
significa exigir de Marruecos, de la que es el gran abastecedor
financiero y económico, que respete el derecho inalienable del
pueblo saharaui a la autodeterminación.
La Unión Europea, que en cuanto actor
importante en la escena internacional, tiene la ambición de reforzar
a la ONU como instrumento regulador de las relaciones
internacionales, y en cuanto receptáculo de un mundo multipolar,
debe respaldar esta solución basada en la autodeterminación y el
respeto de la legalidad internacional.
¿Qué solución puede ser más justa, más
legítima, más democrática, más aceptable que la que respete la
voluntad del pueblo de ese territorio y que esté de acuerdo con las
exigencias del Derecho Internacional y de las resoluciones
pertinentes de las Naciones Unidas? El conflicto del Sáhara
Occidental se desarrolla a las puertas de Europa, en un territorio
situado en la región del Magreb que tan vecina y tan próxima a
Europa es.
Sólo una solución justa y pacífica será capaz
de traer la estabilidad, la seguridad a todos los pueblos de la
región del Magreb sin exclusión.
Ello dará así toda su dimensión a las
importantes relaciones de asociación y de cooperación que unen al
Magreb y a Europa". (SPS)
060/090/000 220100 MAR. 07 SPS
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