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Bruselas, 21/03/2007 (SPS) - El rechazo
de Marruecos a participar en una conferencia organizada por el
Parlamento Europeo sobre el Sáhara Occidental ha sido una decepción
para los diplomáticos y diputados europeos que han lamentado que una
ocasión semejante, sin precedentes, para un debate abierto en lugar
tan neutral, sea saboteado.
Preguntado por la APS al terminar el
encuentro, el embajador de Argelia ante la Unión Europea, Sr. Halim
Benattallah, afirmó que era favorable a que se celebrase ese «
diálogo abierto » a petición del Parlamento Europeo con la presencia
de las partes en conflicto, Marruecos y el Frente Polisario.
Pero lamentó que « desistiera » de hacerlo la
parte marroquí que, « rehuyendo de alguna forma » que sus argumentos
fueran confrontados con otros, ha recurrido a un artificio que
consistió en intentar « hacer creíble a una subdelegación, el CORCAS
(Consejo Real Consultivo para Asuntos Saharianos, que no es
reconocido por la comunidad internacional como representante del
pueblo saharaui)
La organizadora del encuentro, la presidenta
de la delegación del Parlamento Europeo para la Cooperación con el
Magreb, la eurodiputada española Luisa Fernanda Rudi Úbeda, no cayó
en esa estratagema de la diplomacia marroquí, estimando que el
objetivo buscado era el de organizar ese diálogo contradictorio que
hubiera sido útil para que los eurodiputados se informasen.
El Sr. Benattalah debía exponer la posición de
Argelia que está « en perfecta yuxtaposición con las resoluciones
del Parlamento Europeo y las resoluciones de la ONU ».
En todos los aspectos, la posición argelina
sigue los términos de las resoluciones de la ONU y del Parlamento
Europeo : referéndum, legalidad internacional, validez del Plan
Baker, negociación entre la partes en conflicto, necesidad de
respetar los Derechos Humanos en los territorios ocupados, respeto a
la soberanía del pueblo saharaui sobre sus riquezas naturales.
Por último, el embajador de Argelia ha
señalado que esta escapada de la diplomacia marroquí coincide con la
promoción del proyecto de autonomía que promueve ante las potencias
occidentales, al que calificó de « la Arlesiana marroquí, de la que
todo el mundo oye hablar, que aparece un poco por todas partes, pero
que nadie ha visto nunca».
Pero en cualquier caso, al tratarse de un
proyecto unilateral de solución que se inscribe fuera de la
legalidad internacional, « no tiene ninguna posibilidad de
progresar». APS
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