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Madrid, 14/02/2007 (SPS) El diario
madrileño El País publicó el pasado 11 de febrero, en su página de
Opinión, un artículo firmado por Bujari Ahmed, representante del
Frente Polisario ante la ONU, titulado “Primero, la consulta
popular”, que reproducimos completo a continuación : "Primero, la
consulta popular
Las Naciones Unidas consideran que la solución
al conflicto del Sáhara Occidental radica en darle al pueblo
saharaui la oportunidad de decidir su futuro a través de un
referéndum de autodeterminación.
La solución justa y duradera es hija, y no
madre, de un referéndum de autodeterminación. No estamos ante un
debate de corte intelectual donde cabrían elucubraciones de todo
género a cargo de lobbystas o expertos en todo y en nada, iluminados
que a veces se creen en posición de poder influir en la Historia y
en los acontecimientos, yendo contra ambas cosas a la vez.
Estamos ante una ocupación militar de un
territorio ajeno donde se juegan cosas más serias como es el derecho
a la existencia y a la libertad de un pueblo objeto de esa
ocupación, que tiene lugar a pocos kilómetros de la llamada Europa
democrática, ante la cual se muestra senil y débil en la defensa de
lo que proclama como esencia propia. España, dentro de esta Europa
democrática, asume en la cuestión saharaui una responsabilidad
particular.
Contribuir de manera honesta a que el pueblo
saharaui decida su futuro, a través de un referéndum de
autodeterminación organizado por la ONU, no debe crear problemas
para nadie.
La opinión publica, en su generosidad, lo
clama. El acuerdo de pesca con Marruecos, que incluyó aguas
saharauis, la reciente venta masiva de armamento a este país,
ciertas huellas dejadas en Latinoamérica y en África y el voto de la
pasada resolución de la Asamblea General no hacen sino herir a esa
opinión y profundizar la percepción que tiene el liderazgo saharaui
sobre la ambigua actitud española.
A los pueblos saharaui y marroquí nos
interesa, antes que nadie, una paz justa y duradera. En 1990, la
actual potencia ocupante, tras dieciséis años de combates, aceptó -y
ello no es un deshonor- el principio de autodeterminación al firmar
el Plan de Arreglo.
El rey Hassan II, consciente de las
implicaciones que se derivaban de ello, proclamó públicamente: "Si
los saharauis optasen por la independencia, sería el primer país en
abrir una embajada en la capital que eligiesen".
Su primer ministro, Lamrani, repetía ante los
jefes de Estado reunidos en la ONU, que "Marruecos se compromete a
respetar los resultados del referéndum, fueren cuales fuesen".
Las dos partes habían aceptado así la vía
apropiada -referéndum de autodeterminación- y un abanico de posibles
soluciones (en plural): independencia, integración en la potencia
ocupante o autonomía, añadida por Baker en su plan de 2003 a
instancias de Marruecos. La ONU tenía una hoja de ruta detallada
para culminar la obra.
En este contexto, la solución duradera y justa
es hija de un referéndum de autodeterminación, no la madre.
Sin embargo, el sorprendente giro radical
efectuado en el año 2004 por los nuevos dirigentes marroquíes
paralizó todo. El joven rey podía haber optado por decir que el
referéndum era un compromiso heredado de su padre al que no podría
renunciar y que oponerse a él mermaría la credibilidad de toda
intención democratizadora.
Mal aconsejado o simple y llanamente como
decisión deliberada en el contexto de "cuanto peor, mejor", Rabat
parece optar desde entonces por una vía cerrada que complica la
situación por igual a la ONU, a las dos partes, a la región e
incluso a sus padrinos en París y amigos en Washington y Madrid, los
cuales se verán solicitados una vez más a elegir entre preservar las
ganancias que genera la "amistad" con la monarquía marroquí y dar la
espalda al resto de la región y a la propia legalidad internacional.
Ser amigo de un país es aconsejable, pero ello
no debe implicar ser amigo de sus errores. Madrid y París
renunciaron a la amistad con lo que calificaron de "error americano
en Irak". Al Frente Polisario le hubiera gustado entablar
negociaciones directas con la potencia ocupante sobre la base de la
independencia saharaui.
Hay precedentes históricos en la región
magrebina; pero ello hubiese complicado las cosas para Marruecos y
optó por mantener el respeto al acuerdo sobre el referéndum de
autodeterminación.
Esta racionalidad está, sin embargo, ausente
en la actuación del Gobierno marroquí que, después de haber mostrado
poco respeto a sus propios compromisos, ofrece como alternativa al
referéndum una "negociación" sobre la base del reconocimiento de la
"marroquinidad" del Sáhara Occidental y de su pueblo.
Y esto es simplemente inaceptable, que no debe
ser siquiera planteado. El Consejo de Seguridad considera que toda
solución ha de ser mutuamente aceptable y permita la genuina
autodeterminación del pueblo saharaui.
La propuesta marroquí no cumple ninguna de las
dos condiciones. Aun así, Rabat trata de imponerla, acudiendo a los
amigos y padrinos permeables al rédito de la amistad.
La démarche finge ignorar que el Consejo se
abstuvo de imponer la aplicación del Plan de Arreglo y de los
Acuerdos de Houston, que cumplían sin embargo con las dos
condiciones.
La propuesta no tiene, pues, ninguna
posibilidad de avanzar. Creyendo que el alto el fuego podrá
sostenerse por sí solo y que el silencio culpable de amigos y
padrinos le permitirá intensificar impunemente la represión de una
Intifada hasta ahora pacífica, Marruecos da la espalda a la paz y se
refugia en el pasado del que se mantiene prisionero.
El tiempo y las dificultades no debilitarán la
determinación del pueblo saharaui de llegar un día a El Aaiún libre
y soberano.
Llegar a Granada le costó a España siete
siglos. Los niños saharauis, segunda generación nacida bajo la
ocupación, cantan, a pesar de la prohibición, el himno de la RASD en
las escuelas de El Aaiún. Una dinámica de liberación está en marcha
en el Sáhara Occidental y nadie la podrá detener.
Felipe González decía en un reciente artículo
que "La experiencia permite constatar que, desde la II Guerra
Mundial, ninguna potencia ha consolidado una ocupación territorial".
(SPS)
010/090/100 141456 FEB. 07 SPS
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