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Testimonio sobre los hechos ocurridos 10 de
diciembre de 2006 en El Aaiun NOMBRE:
Galia Djimi Activista saharaui de derechos humanos, vice-presidenta
de la ASVDH (Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones
de Derechos Humanos cometidos por el Estado Marroquí), miembro del
Comité de Familiares de Desaparecidos y Ex desaparecidos saharauis
entre 1987 y 1991. Edad: 45 años Estado civil: casada y madre de 5
hijos. El 10 de diciembre de 2006, durante la
conmemoración del día internacional de los derechos humanos, estaba
con mis compañeros cerca del lugar señalado para hacer la sentada
que nuestra asociación quería organizar con motivo de esta ocasión.
La ASVDH había informado a las autoridades locales sobre la hora de
comienzo, las 17 horas, y el lugar, la plaza NEGJIR, sobre la
sentada de acuerdo con la ley en vigor. Nos acercamos a la plaza
sobre las 16:55, y cuando llegamos vimos que las fuerzas de
represión marroquíes habían tomado el lugar y habían cerrado todas
las calles que llevan hacia la plaza donde se iba a realizar la
sentada. Caminamos hacia la plaza
pacíficamente, y de repente, el torturador ICHI Abou Hassan, quien
iba en su vehículo, un Land Rover 110 blanco, seguido por un grupo
de los antiguos GUS (Grupos Urbanos de Seguridad), bajó de su coche,
echó a correr seguido de un grupo de oficiales de policía que habían
llegado en dos coches. El torturador se
abalanzó sobre mí, furioso temblando, con otros oficiales de
policía, vestidos de uniforme y otros de civil. Los demás se
acercaron a los compañeros que estaban a mi lado: Brahim DAHAN,
presidente de la ASVDH; Sidi Mohamed DADACH, premio RAFTO y
Presidente del Comité de Apoyo a la Autodeterminación del Sahara
Occidental; el activista de derechos humanos Hmad HAMMAD, miembro
del mismo comité; Mohamed Saleh DAILLAL, ex desaparecido y
superviviente de la cárcel de KALAAT Me GOUNA (cárcel marroquí
tristemente conocida); Mohamed HAMMIA, activista saharaui de
derechos humanos, y otros ciudadanos saharauis y activistas de
derechos humanos, presentes en la plaza para participar en la
sentada. Continúo con lo que me ocurrió a mí.
El torturador ICHI Abou Hassan se dirigió a mí de una manera muy
violenta. Me agarró por los brazos y me sacudió con fuerza,
insultándome palabras groseras. Levanté mis manos mientras le
contestaba: “Vine aquí de un modo pacífico y les habíamos
informado”. Me respondió con una voz llena de
odio y rabia: “Calla puta, hija de puta”. Y me dio una patada que me
tiró al suelo. Me pilló desprevenida. Tras un momento me levanté con
dificultad y alcé de nuevo mis brazos y repetí: “Estamos aquí para
celebrar este día que el mundo entero celebra, y como ves nuestras
manos están vacías, sin piedras ni armas. Y te pido a ti y a tus
hombres que dejéis de torturarme”. Cogió su porra sin prestar
atención a mis palabras y comenzó a aporrearme y a darme golpes con
la porra en mis nalgas y a gritar como un loco a sus hombres “Vamos,
rápido”. Le respondí que no somos criminales
ni ladrones para tener que escapar, pero queremos alcanzar la paz a
pesar de vuestra salvaje represión. (Les informo que tengo fotos que
no puedo difundir en consideración a las partes íntimas en que fui
golpeada). Mis compañeros, que estaban a mi
lado, también eran objeto de trato inhumano. Es el caso de Brahim
DAHAN, que fue torturado ante mis ojos, fue salvajemente golpeado, y
cada vez que caía al suelo era levantado, lo que ocurrió hasta tres
veces, entonces un policía de paisano, llegó corriendo, le dio una
patada en los genitales y Brahim DAHAN cayó al suelo.
Afortunadamente su cabeza no se golpeó contra el suelo por pocos
centímetros, lo que le hubiera matado. En ese momento Mohamed HAMMIA
se había vuelo hacia Brahim DAHAN para ayudarle a levantarse; los
policías intervinieron golpeándole con sus porras y tirándole de la
barba. Mohamed HAMMIA es un hombre de 60 años.
Hmad HAMMAD, también frente a mí, fue salvajemente torturado con
odio y sin compasión, y le dejaron abandonado en la calle en
lamentable estado e inconsciente.
Afortunadamente varios ciudadanos saharauis le acogieron en su casa
hasta la noche. Los casos que relato representan sólo a las personas
que vi torturar, pero de acuerdo a la información que hemos
recogido, decenas de ciudadanos saharauis y activistas de derechos
humanos fueron retenidos, torturados y sometidos a tratos inhumanos
en las dependencias de la policía y las afueras de la ciudad.
También las casas de los activistas saharauis fueron sometidas a una
intensa vigilancia el día antes del 10 de diciembre. Estas escenas
de salvaje represión, que sucedían ante mí, y muchas otras
intervenciones contra los manifestantes saharauis, que solamente
querían expresarse pacíficamente y disfrutar de sus derechos
básicos, me reafirman más profundamente en que los abusos de las
fuerzas de represión marroquíes y las violaciones de derechos
humanos, persisten en el Sahara Occidental, bajo control marroquí,
en oposición a lo que afirma el régimen marroquí y contrariamente al
ilusorio discurso que transmiten algunos saharauis que afirman que
se ha alcanzado la democracia y que se respeta la libertad y los
derechos en este territorio. Sin embargo, lo
que nos ocurre, ahora y antes, me da más fuerza para continuar mi
lucha por el respeto de los derechos humanos y la libertad en el
Sahara Occidental. |