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Londres, 08/03/2008 (SPS) Un empate podría establecerse en el proceso de las negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos para un arreglo justo, global y duradero del asunto del Sáhara Occidental de acuerdo con la legalidad internacional, estima Sidi Mohamed Omar, investigador saharaui y miembro de la delegación de la RASD en lasnegociaciones de Manhasset.
Según Sidi Mohamed Omar, esta situación podría en efecto persistir en ausencia de factores determinantes capaces de impulsar las negociaciones, especialmente a través de una implicación seria de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
En un estudio publicado por la Cambridge Review of International Affairs del primer trimestre de 2008, titulado "El derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación", Sidi Mohamed Omar señala que "el bloqueo podría perdurar aún", precisando que en ausencia de una voluntad de los países influyentes del Consejo de Seguridad para presionar en dirección a un arreglo, parece que ninguna solución podría plantearse para un porvenir próximo.
Para él, la proposición de Marruecos del "plan de autonomía" no es más que un "nuevo intento marroquí encaminado a ganar el respaldo de la comunidad internacional a la anexión ilegal de un territorio bajo proceso de descolonización.
Es, pues, una proposición que entra en contradicción con el principio del derecho inalienable a la autodeterminación de un pueblo.
Este estudio sobre las perspectivas de las negociaciones en curso entre el Frente Polisario y Marruecos reviste una gran importancia tanto más cuando ha sido elaborado por un investigador universitario saharaui especialista en la paz y los conflictos internacionales y miembro de la delegación saharaui en las negociaciones de Manhasset, la cuarta ronda de las cuales tendrá lugar a mediados del presente marzo.
Evocando el fracaso de la ONU en poner en marcha hasta el momento sus
planes de paz para el Sáhara Occidental, Sidi Mohamed Omar indicó que "a pesar de todos los argumentos procesales planteados por Marruecos para obstaculizar el proceso de arreglo de la ONU, son sobre todo sus temores de perder el referéndum los que están en el origen de su rechazo a aplicar ese plan y las proposiciones correspondientes".
Es la misma conclusión a que llegaba el ex-Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, en su informe del 19 de febrero de 2002, confirmada en agosto de 2004 por su Enviado Personal para el Sáhara Occidental, James Baker, añade el investigador saharaui, para quien "la situación en el Sáhara Occidental sigue siendo inestable y está abierta a varias eventualidades".
La situación "podría desembocar en una solución final que esté de acuerdo con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, o al bloqueo y la reanudación de las hostilidades", se pregunta, reconociendo que no es fácil '?aportar respuestas a esas preguntas". Sin embargo, estima que por las razones antes mencionadas, es probable que el bloqueo continúe aún.
Para el miembro de la delegación saharaui en las negociaciones, "una de esas probabilidades sería que las dos partes, el Frente Polisario y Marruecos, entablen negociaciones reales y sin condiciones previas para llegar a una solución política mutuamente aceptable que asegureel derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación de acuerdo con la resolución 1754 del Consejo de Seguridad.
Sin embargo, señala el investigador saharaui, "las negociaciones no podrían desembocar en resultados concretos en ausencia de otros factores determinantes, sabiendo que los acuerdos concluidos entre las dos partes durante las últimas conversaciones y aprobados por Naciones Unidas, fueron en seguida violados por Marruecos con toda impunidad".
Se trata entre otros factores, añade el estudio, de "la Intifada saharaui en los territorios ocupados, que ha redoblado su intensidad y que es capaz de aumentar la presión sobre Marruecos y obligarle a entablar una negociación seria, precisando que sigue siendo temerario pronunciarse sobre el impacto de esa Intifada sobre la situación en Marruecos a largo plazo".
Según el estudio, existe igualmente "la posibilidad de grandes cambios internos en Marruecos que obligarían a éste a volver a la mesa de negociaciones. Es lo que pasó en Indonesia en 1998 respecto a Timor Oriental, que es un ejemplo edificante".
El otro factor, señala el investigador saharaui, "concierne a unaparticipación y un compromiso más fuerte por parte de Naciones Unidas en la solución del conflicto, y un mayor interés por parte de lasgrandes potencias para presionar a Marruecos y que permita que se organice un referéndum".
Sidi Mohamed Omar hace notar aún que "si las Naciones Unidas quisieran
implicarse seriamente en el asunto, deberían referirse al capítulo 7en su Carta que prevé medidas para obligar a ejecutar todas las decisiones. Sin embargo, Francia, primer aliado de Marruecos, podría oponerse a todo intento encaminado a imponer una solución que no satisfaga a Marruecos".
Por último, "y en el caso de esos factores fracasaran en conducir a una solución del conflicto, la eventualidad de que se reanuden las hostilidades entre las dos partes se plantearía realmente".
Incluso si la reanudación del conflicto armado "no beneficiaría a ninguna de las partes", "sería sin embargo el último recurso para el pueblo saharaui capaz de permitirle reanudar su lucha legítima para decidir su porvenir", concluye el estudio.
Según eso, "el comienzo de una nueva guerra en el Sáhara Occidental no sería sólo un factor de desestabilización del noroeste de África, sino también de toda la región del Mediterráneo".
Para Sidi Mohamed Omar, dos verdades ponen de manifiesto el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación en un marco legal ypolítico, incluso en un contexto que pueda favorecer una solución duradera y aplicable al conflicto.
La primera verdad, según Sidi Mohamed Omar, es que resulta bien fácil de admitir que el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación se apoya jurídicamente sobre la política de la ONU de descolonización y de mantener la situación del Sahara Occidental en cuanto territorio no auto-administrado, de donde la necesidad para el pueblo saharaui de ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación y de decidir su suerte con toda libertad y democracia.
La segunda es que el conflicto armado en el Sáhara Occidental es consecuencia de la invasión por Marruecos y Mauritania de ese territorio y su anexión por la fuerza en 1975, en violación flagrante del Derecho Internacional y del parecer del Tribunal Internacional de Justicia.
Esa anexión forzosa sigue siendo una violación evidente de un principio fundamental del Derecho Internacional que engendra una situación que la ONU y la comunidad internacional deben tratar en favor de la paz y de la estabilidad en toda la región.
Sidi Mohamed Omar se une a los observadores de la causa saharaui para decir que el conflicto del Sáhara Occidental es un ejemplo clásico del conflicto entre la fuerza y la realidad política por un lado y, por otro, la legalidad internacional que implica el derecho a la autodeterminación.
Tal situación suscita pues planteamientos fundamentales no sólo sobre la responsabilidad de Naciones Unidas y de la comunidad internacional en este contexto, sino también sobre un principio y un derecho fundamental que constituye el eje del orden mundial en sí, y que es el derecho de un pueblo colonizado a la autodeterminación.
El conflicto del Sáhara Occidental no estará resuelto más que cuando el pueblo saharaui ejercite su derecho a la autodeterminación a través de un referéndum libre y democrático bajo la égida de las Naciones Unidas, lo que permitirá a ese pueblo decidir su porvenir político fundando su Estado independiente o uniéndose a la fuerza ocupante si lo deseara. En todo caso, la última palabra corresponde al pueblo saharaui, insistió.
El estudio habla también del proceso a través del cual el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación fue reconocido en el sistema de Naciones Unidas, especialmente por la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y el Tribunal Internacional de Justicia así como por los intentos de paz emprendidos por la ONU para aplicar ese derecho y las perspectivas que podrían derivarse de él.
El autor del estudio intenta demostrar que el que continúa el conflicto del Sáhara Occidental es la prueba de una violación perpetua de un principio fundamental del Derecho Internacional y prueba la responsabilidad de la ONU y de toda la comunidad internacional en el arreglo de una situación anormal como esta. (SPS)
020/090/700 081600 MAR. 08 SPS
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